La limpieza facial profunda es un tratamiento estético esencial para mantener la piel saludable, libre de impurezas y con un aspecto radiante. Esta técnica va más allá de la limpieza diaria, ya que elimina células muertas, puntos negros, exceso de grasa y toxinas acumuladas en la piel.
La recomendación general es realizar una limpieza facial profunda cada 30 a 45 días, aunque puede variar según el tipo de piel y las necesidades particulares. Por ejemplo:
En definitiva, la limpieza facial profunda es un aliado fundamental para cuidar tu rostro, mantenerlo limpio y prevenir problemas cutáneos. Incorporarla a tu rutina de belleza te permitirá lucir una piel fresca, saludable y luminosa.
